Trama Productiva

30 octubre, 2026

Notas de opinión

La educación ante la crisis de las expectativas, expresión de una tendencia global.

La preocupación por la falta de docentes que destaca la OCDE también encuentra correlatos en Argentina. Si bien el país no presenta una escasez generalizada en todos los niveles y áreas disciplinares, diversos estudios y relevamientos coinciden en señalar dificultades crecientes para atraer y retener profesores, especialmente en la educación secundaria y en campos específicos como Matemática, Física, Química e Inglés. Según el capítulo dedicado a Argentina en Education at a Glance 2026, las instituciones públicas de educación secundaria registraron un déficit equivalente al 1,7 % de los cargos docentes al inicio del ciclo lectivo, evidenciando dificultades para cubrir vacantes en áreas estratégicas de la enseñanza. Desde el campo académico argentino, investigaciones registradas en el CONICET destacan que los bajos salarios, las condiciones laborales precarias y la disminución del reconocimiento social de la profesión constituyen factores centrales que afectan el atractivo de la carrera docente y dificultan el ingreso de nuevos profesionales al sistema educativo. La situación también se observa en la educación superior. Un informe de la Universidad Nacional de Quilmes señala que el sistema universitario argentino cuenta con aproximadamente 220.000 cargos docentes y advierte que la pérdida del poder adquisitivo de los salarios universitarios impacta directamente sobre la disponibilidad y permanencia de profesores e investigadores. Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, los salarios docentes universitarios acumularon una caída real superior al 33 %. En este sentido, la experiencia argentina permite observar cómo las dificultades de reclutamiento y retención docente señaladas por la OCDE se combinan con procesos locales de deterioro salarial, pluriempleo y renuncias, configurando un escenario que pone en tensión la capacidad de los sistemas educativos para garantizar una educación de calidad y sostener la renovación generacional de sus cuadros docentes. Lejos de constituir una problemática exclusiva de los países desarrollados, la escasez docente se ha convertido en una preocupación transversal que también atraviesa a la Argentina. Los desafíos para atraer, formar y retener profesionales de la enseñanza revelan tensiones estructurales vinculadas con las condiciones laborales, el reconocimiento social de la profesión y las transformaciones del mercado de trabajo. En el caso argentino, distintos estudios han señalado que los bajos salarios, la precarización laboral y la pérdida de prestigio social de la docencia afectan la capacidad del sistema educativo para incorporar y sostener nuevos profesionales (Expósito, 2023), mientras que los análisis recientes sobre el sistema universitario advierten sobre los efectos del deterioro salarial en la permanencia de docentes e investigadores (Universidad Nacional de Quilmes, 2026). Estas tendencias convergen con las preocupaciones planteadas por la OCDE respecto de las dificultades crecientes para atraer y retener personal docente calificado (OECD, 2026). Producción propia en base a datos de OECD (2026), Education at a Glance 2026. Figuras clave según OCDE 9.1% de los profesores de primaria y secundaria en los países de la OCDE no están plenamente cualificados 6.4% de todos los profesores de primaria y secundaria plenamente cualificados en los países de la OCDE abandonaron la profesión durante el curso escolar 2024/25 8.4% de todos los profesores de educación secundaria inferior en los países de la OCDE son profesores de segunda carrera   Escasez docente y crisis de las expectativas de movilidad social. Los datos presentados por la OCDE revelan una tensión creciente entre los sistemas educativos y las transformaciones del mercado laboral. Mientras aumenta la proporción de jóvenes con estudios superiores, comienzan a observarse señales de debilitamiento en la capacidad del mercado para absorber credenciales educativas cada vez más extendidas. Entre 2023 y 2025, el desempleo entre jóvenes de 25 a 34 años con educación superior aumentó en promedio en los países de la OCDE, un fenómeno que invita a reflexionar sobre la relación entre formación, empleo y desarrollo económico (OECD, 2026). En Argentina, los desafíos señalados por la OCDE se desarrollan en un contexto marcado por las políticas impulsadas por el gobierno de Javier Milei. Los recortes en educación, ciencia y universidades públicas han sido objeto de preocupación por parte de rectores, investigadores y organizaciones académicas, que advierten sobre sus efectos en la capacidad del Estado para formar recursos humanos calificados y sostener la producción de conocimiento. La caída del salario real de docentes universitarios y de investigadores, junto con la reducción de recursos destinados al sistema científico y educativo, tiende a debilitar el atractivo de profesiones consideradas estratégicas para el desarrollo nacional. Desde esta perspectiva, la escasez de docentes no puede interpretarse únicamente como un problema educativo, sino como una consecuencia de transformaciones más amplias en el mercado laboral y de las orientaciones adoptadas por las políticas públicas. Cuando el Estado reduce su intervención en materia educativa, científica y de empleo, las dificultades para atraer y retener profesionales calificados suelen intensificarse, particularmente en sectores cuyos incentivos económicos dependen en gran medida de la inversión pública. Diversos sectores académicos sostienen que la actual orientación gubernamental, basada en la reducción del gasto público y en una menor participación estatal en la regulación económica y social, implica una redefinición del vínculo entre educación, trabajo y movilidad social. Desde esta mirada crítica, el debilitamiento de las políticas educativas y científicas compromete la capacidad de la educación para actuar como mecanismo de igualdad y de ampliación de oportunidades, profundizando desigualdades preexistentes. En este marco, la advertencia de la OCDE sobre el debilitamiento de la relación entre educación superior y empleo adquiere una relevancia particular para Argentina. La combinación de ajuste fiscal, deterioro salarial y retracción de las políticas públicas de educación, ciencia y tecnología amenaza con erosionar una de las principales promesas de las sociedades modernas: la idea de que una mayor formación constituye un camino hacia mejores condiciones de vida. Cuando el esfuerzo educativo deja de traducirse en perspectivas materiales de progreso, emerge un malestar que excede a las instituciones escolares y alcanza al propio horizonte de expectativas sobre el futuro (OECD, 2026).   Referencias bibliográficas OCDE OECD. (2026). Education at a glance 2026. OECD Publishing. https://doi.org/10.1787/3bce4131-en CONICET Expósito, C. D. (2023). Desafíos y perspectivas de la profesión docente en Argentina: Desprestigio social, bajos salarios y sistemas de incentivos. Revista

Informe

El valor de los directores de escuelas en TALIS 2024

Introducción Los directores escolares ocupan una posición estratégica en la vida cotidiana de las instituciones educativas. Sus decisiones influyen en las condiciones de enseñanza, en las experiencias de aprendizaje de los estudiantes y en los vínculos que la escuela establece con su comunidad. Desde 2008, la Encuesta Internacional sobre Enseñanza y Aprendizaje (TALIS) de la OCDE viene relevando las percepciones de docentes y directivos sobre estos procesos, ofreciendo evidencia comparada sobre liderazgo, trabajo pedagógico y gestión escolar. En la edición 2024, más de 280.000 docentes de 55 sistemas educativos evaluaron distintos aspectos del desempeño de más de 17.000 directores. A partir de estas percepciones y de los propios testimonios de los equipos directivos, el informe The Value of School Principals in TALIS 2024 examina quiénes valoran a los directores, cuáles son sus funciones, qué desafíos enfrentan y qué condiciones favorecen su tarea. Aunque Argentina no forma parte de los países participantes de TALIS, los debates planteados por el estudio resultan especialmente relevantes para el contexto nacional. Diversas investigaciones sobre dirección escolar destacan que las formas contemporáneas de gestión educativa se orientan cada vez más hacia modelos participativos y democráticos, en los que los directivos desempeñan un papel central en la construcción de comunidades educativas más inclusivas y colaborativas. El trabajo de dirigir: apuntes conceptuales sobre la dirección escolar en Argentina, 2001-2020 señala que las discusiones actuales sobre la dirección escolar enfatizan la participación como estrategia de gestión y la democracia como forma de gobernabilidad institucional. En el mismo sentido, un reciente estudio sobre liderazgo distribuido en Argentina sostiene que, si bien la normativa educativa promueve la participación de los distintos actores de la comunidad escolar, persisten tensiones entre esos principios y las prácticas de gestión efectivamente desarrolladas en el sistema educativo. En este contexto, las evidencias presentadas por TALIS adquieren particular interés para pensar los desafíos argentinos. La participación de estudiantes, docentes y comunidades en la vida institucional no depende únicamente de normas formales, sino también de estilos de liderazgo capaces de promover prácticas democráticas cotidianas dentro de las escuelas. Los datos de TALIS 2024 muestran tres fenómenos simultáneos: El 61% de los directores de los países de la OCDE utilizó resultados escolares y de aula en la evaluación formal de los docentes, frente al 70% en 2018, lo que supone un descenso de nueve puntos porcentuales. Más del 90% de los directores declaró estar satisfecho con su trabajo. El 68% señaló que las tareas administrativas constituyen una fuente importante de estrés. A la vez, el mismo informe destaca que entre 2018 y 2024 aumentó la participación de los estudiantes en la toma de decisiones escolares, con un incremento promedio de seis puntos porcentuales en los sistemas educativos de la OCDE. Los resultados de TALIS 2024 muestran una paradoja aparente. Mientras aumenta la participación de los estudiantes en la vida institucional de las escuelas, disminuye el uso de indicadores escolares y de aula en los procesos formales de evaluación docente. Al mismo tiempo, los directores manifiestan elevados niveles de satisfacción profesional, aunque casi siete de cada diez señalan que la carga administrativa constituye una fuente central de estrés. Estos datos sugieren que el trabajo directivo se encuentra atravesado por demandas crecientemente complejas: sostener procesos participativos, gestionar las exigencias burocráticas del sistema y acompañar pedagógicamente a los equipos docentes. Más que una función centrada exclusivamente en el control y la evaluación, la dirección escolar parece orientarse hacia formas de liderazgo que requieren construir consensos, promover la participación y fortalecer los vínculos dentro de la comunidad educativa. En este sentido, el incremento de las oportunidades para que los estudiantes participen en las decisiones escolares podría interpretarse como un indicio de transformación de las prácticas de conducción institucional, desde modelos más jerárquicos hacia esquemas de liderazgo compartido y participación democrática. Aunque Argentina no participó en TALIS 2024, distintos estudios sobre dirección escolar muestran una preocupación semejante. Investigaciones recientes señalan que las perspectivas contemporáneas sobre la gestión escolar destacan la participación y la democratización de la vida institucional como componentes centrales del trabajo directivo. Asimismo, los análisis sobre liderazgo distribuido en el sistema educativo argentino muestran que la normativa promueve la participación de los distintos actores de la comunidad educativa, aunque persisten formas de organización percibidas por muchos directivos como verticales y jerárquicas. Desde esta perspectiva, los hallazgos de TALIS permiten interrogar un desafío también presente en la Argentina: cómo fortalecer liderazgos capaces de ampliar la participación estudiantil y comunitaria sin sobrecargar a los equipos directivos con exigencias administrativas que terminan desplazando el acompañamiento pedagógico y la construcción democrática de la escuela. Los directores valorados se centran en la instrucción y la implicación con estudiantes, padres y la comunidad. Los resultados de TALIS 2024 muestran que los directores más valorados por los docentes son aquellos que logran mantener la enseñanza y el aprendizaje en el centro de la gestión escolar. Se trata de equipos directivos que observan las prácticas de aula, brindan retroalimentación a los docentes, promueven instancias de desarrollo profesional y favorecen formas de trabajo colaborativo dentro de la institución. Del mismo modo, los directores que sostienen vínculos activos con estudiantes, familias y la comunidad local son percibidos como líderes más sólidos y efectivos. Sin embargo, las tendencias recientes reflejan ciertas tensiones. Mientras que la participación estudiantil en la toma de decisiones escolares aumentó en la mayoría de los sistemas educativos relevados entre 2018 y 2024, disminuyó el porcentaje de directores que utilizan los resultados escolares y de aula como parte de la evaluación formal del profesorado. A ello se suma que el 68% de los directores identifica las tareas administrativas como una fuente importante de estrés, aun cuando los niveles de satisfacción laboral superan el 90% en promedio entre los países de la OCDE. Estas evidencias sugieren una redefinición gradual del liderazgo escolar. Más que desempeñar exclusivamente funciones de supervisión y control, los directores parecen asumir un papel cada vez más vinculado a la construcción de acuerdos, la promoción de la participación y el fortalecimiento de las relaciones dentro de la

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