Trama Productiva

28 octubre, 2026

Notas de opinión

Escasez docente, renovación generacional y mercado de trabajo: tendencias y desafíos en los países de la OCDE.

    “Siempre es lenta la marcha de las ideas nuevas. Hay siempre lucha hasta que el público las acepta…” Rosario Vera Peñaloza Fuente: OECD (2026:28-33), Education at a Glance 2026: OECD Indicators, OECD Publishing, París. Disponible en: https://doi.org/10.1787/b4968bbc-en La escasez de docentes observada en numerosos sistemas educativos no puede analizarse de manera aislada, sino en el marco de las tensiones que atraviesan actualmente los mercados de trabajo de los países de la OCDE. Luego de la pandemia de COVID-19, la recuperación de la actividad económica generó una fuerte demanda de trabajadores en diversos sectores, incrementando las dificultades de contratación y profundizando la competencia por perfiles calificados. Aunque en los últimos años las tasas generales de vacantes laborales tendieron a disminuir respecto de los niveles excepcionalmente elevados registrados durante la recuperación pospandemia, la dificultad para cubrir determinados puestos de trabajo continúa siendo un fenómeno extendido. La OCDE señala que esta situación responde no solo a factores coyunturales sino también a tendencias estructurales de largo plazo, entre ellas el envejecimiento poblacional, los cambios demográficos, los procesos de digitalización y las demandas asociadas a la transición ecológica. En este contexto, la profesión docente comparte con otras ocupaciones los desafíos vinculados al reclutamiento y la disponibilidad de trabajadores calificados. Sin embargo, la demanda de docentes presenta características particulares, ya que depende principalmente de la evolución de la matrícula educativa, de la dinámica demográfica y de las decisiones de política pública, mientras que la oferta potencial de profesionales continúa influida por las oportunidades disponibles en el resto del mercado laboral. Desde esta perspectiva, la comparación entre las vacantes docentes y las vacantes existentes en el conjunto de la economía resulta útil para comprender si las dificultades de contratación en educación responden a problemas específicos del sector o forman parte de una situación más amplia de escasez de trabajadores. En este contexto, la profesión docente comparte con otras ocupaciones los desafíos vinculados al reclutamiento y la disponibilidad de trabajadores calificados. Sin embargo, la docencia presenta una particularidad: mientras la demanda de docentes depende en gran medida de la evolución demográfica, la matrícula educativa y las decisiones de política pública, la oferta potencial de profesionales continúa siendo sensible a las condiciones generales del mercado laboral. La tasa general de vacantes laborales, según la definición de Eurostat, mide la proporción de todos los puestos de trabajo de la economía (ocupados y vacantes) que se encuentran vacantes en un determinado momento. La Figura 1 muestra que, en 2024, las tasas generales de vacantes laborales fueron con frecuencia similares o incluso superiores a las tasas de vacantes docentes en la educación primaria y secundaria, independientemente del método utilizado para medir estas últimas. Figura 1. Comparación entre la tasa de cargos docentes vacantes en la educación primaria y secundaria y la tasa general de vacantes laborales (2024) Azul oscuro: Tasa de vacantes docentes sin cubrir en educación primaria y secundaria. Naranja: Tasa general de vacantes laborales. Grupo 1 Escasez de docentes plenamente cualificados antes del inicio del año escolar (medición ex ante) Grupo 2 Vacantes docentes sin cubrir al inicio o poco después del comienzo del año escolar (medición ex post) Grupo 1: países que estiman la escasez docente antes del inicio del año escolar, a partir de necesidades proyectadas de contratación. Grupo 2: países que miden las vacantes docentes efectivamente no cubiertas al inicio o poco después del comienzo del año escolar. s/d: dato no disponible en la figura para la tasa general de vacantes laborales. Los datos relevados por la OCDE muestran que, en varios países, las tasas de vacantes laborales de la economía en general se ubican en niveles similares o incluso superiores a las registradas en la educación primaria y secundaria. Esta evidencia indica que las dificultades para incorporar docentes no constituyen un fenómeno exclusivamente educativo, sino que forman parte de un contexto más amplio de tensión en los mercados laborales. No obstante, algunos países presentan niveles especialmente elevados de vacantes docentes, como Luxemburgo (3,6%), Rumania (2,8%), Letonia (3,0%) y Chile (2,9%), lo que podría reflejar desafíos específicos para la atracción y retención de profesionales en el sistema educativo. Envejecimiento de la profesión docente y desafíos de renovación generacional Otro aspecto destacado por la OCDE es la composición etaria de la fuerza laboral docente. En la mayoría de los países analizados, los docentes de educación secundaria presentan una estructura de edades relativamente más envejecida que la observada tanto en el conjunto de la población ocupada como entre los trabajadores con niveles educativos equivalentes. En promedio, el 25 % de los docentes de secundaria tiene 55 años o más, frente al 19 % de los trabajadores con al menos una maestría y al 21 % de la población ocupada total. Esta diferencia es especialmente marcada en Francia, Grecia, Hungría, Lituania y Portugal, donde la proporción de docentes de secundaria de 55 años o más supera en más de 15 puntos porcentuales a la de los trabajadores ocupados con al menos una maestría. Entre los casos más destacados se encuentran: En Francia, el 23 % de los docentes de secundaria tiene 55 años o más, frente a solo el 6 % de todos los trabajadores con una maestría. En Grecia, las cifras son 40 % y 14 %, respectivamente. En Lituania, 43 % y 24 %. En Hungría, 34 % y 16 %. En Portugal, 38 % y 22 %. Estas diferencias pueden reflejar en parte la expansión de la educación superior en las últimas décadas. En muchos países, la docencia ya era una profesión relativamente altamente cualificada antes de la expansión masiva de la educación terciaria, mientras que la proporción de trabajadores con títulos de maestría ha aumentado más recientemente entre las generaciones más jóvenes (gráfico superior de la Figura 10). Al comparar a los docentes con el conjunto de la fuerza laboral (gráfico inferior de la Figura 10), en Bélgica, Dinamarca, Luxemburgo, los Países Bajos y Suiza, la proporción de personas de 55 años o más difiere en menos de un punto porcentual entre el sector

Notas de opinión

Francia: las protestas estudiantiles reabren el debate sobre la situación socioeconómica

Francia atraviesa una nueva ola de movilizaciones estudiantiles que pone en discusión las condiciones de la educación pública, la disponibilidad de recursos en las escuelas y las dificultades para acceder a la universidad, pero acabaron por exceder dichas cuestiones alcanzando cuestionamientos y reclamos al gobierno de Emmanuel Macron . Los reclamos, que comenzaron con denuncias por la falta de docentes, el deterioro de las condiciones de enseñanza y la falta de regulación del Parcoursup, se extendieron hacia cuestionamientos más amplios sobre las desigualdades educativas y  reclamos respecto a la situación económica y social de los trabajadores.  También se sumaron nuevos actores como los sindicatos, agricultores, transportistas y los “chalecos amarillos”, un movimiento que se dio a conocer en 2018 por sus protestas contra la política fiscal de Macron.  Como se mencionó anteriormente, el Parcoursup es uno de los principales focos de controversia. Se trata de una plataforma nacional implementada en 2018 para gestionar las postulaciones a las carreras de educación superior. El sistema reemplazó al anterior mecanismo de admisión y estableció procedimientos de evaluación y selección a cargo de las instituciones educativas, con el objetivo de organizar las solicitudes y distribuir las vacantes disponibles. Sin embargo, desde su implementación, Parcoursup recibe críticas de organizaciones estudiantiles y sectores académicos. Entre los principales cuestionamientos se encuentran la falta de transparencia en los criterios de admisión, la escasez de vacantes en determinadas carreras y la posibilidad de que las desigualdades sociales y educativas condicionen las oportunidades de los aspirantes. Para sus detractores, el sistema no resuelve las diferencias de origen, sino que puede reproducirlas en el acceso a la universidad. El conflicto actual se inscribe, además, en un escenario de tensiones políticas y económicas en torno al financiamiento de los servicios públicos y las prioridades presupuestarias del Estado. Las movilizaciones expresan así un malestar que excede el funcionamiento de una plataforma y alcanza al modelo de educación superior y a las posibilidades de movilidad social de las nuevas generaciones. Las manifestaciones se extendieron por distintas ciudades, con enfrentamientos, incendios, comercios saqueados y una fuerte intervención policial.  En este contexto, el alcance de las reformas y la capacidad de respuesta del Estado serán determinantes para la evolución del conflicto. Fuentes:  Le Monde — Las razones del enojo estudiantil contra Parcoursup, 10 de octubre de 2026. Le Monde — El Gobierno francés anuncia medidas para responder a las protestas estudiantiles, 27 de octubre de 2026. Parcoursup — Qué es Parcoursup y cómo funciona, información oficial del Gobierno francés. Al Jazeera — Las protestas en Francia y las demandas sociales de los estudiantes, 24 de octubre de 2026 BBC News Mundo. (s. f.). De estudiantes secundarios a “chalecos amarillos”: cómo creció la protesta que sacude Francia. 

Foto: Thomas Samson / AFP, publicada por RTVE en “Las protestas estudiantiles se intensifican en Francia”, 2 de octubre de 2026.
Notas de opinión

Se despedaza la expectativa de progreso.

El malestar europeo: una crisis simultánea con improntas nacionales. “Los hombres llegan a tal extremo en el dominio de las fuerzas de la naturaleza que con su ayuda les sería fácil exterminarse mutuamente hasta el último hombre. Lo saben, y de ahí buena parte de su inquietud, de su infelicidad y de su angustia.” Sigmund Freud, El malestar en la cultura (1930). Las protestas que hoy atraviesan Europa no parecen ser hechos aislados ni respuestas circunstanciales a problemas coyunturales. Son la manifestación de un malestar más profundo que se expresa de manera diferente en cada país, pero que comparte una raíz común: la creciente percepción de que el contrato social construido durante la segunda mitad del siglo XX está dejando de cumplir sus promesas. Durante décadas, amplios sectores de la sociedad europea asumieron que estudiar garantizaba mejores oportunidades, que el trabajo permitía acceder a una vivienda, que los servicios públicos funcionaban como herramientas de integración social y que cada generación viviría mejor que la anterior. Esa promesa constituyó uno de los pilares fundamentales del Estado de bienestar europeo. Sin embargo, para millones de jóvenes y trabajadores, esa certeza parece haberse desvanecido. El acceso a la vivienda se vuelve cada vez más difícil, los salarios pierden capacidad de compra frente al aumento sostenido de los costos de vida, la educación y otros servicios públicos enfrentan restricciones presupuestarias y la movilidad social ascendente deja de aparecer como una expectativa razonable. Diversos medios informan de movilizaciones en países como Francia, Italia, España, Portugal, Alemania, Grecia, Albania, entre otros; cada país tiene detonantes específicos. Lo que sí parece común es un sentimiento de frustración ante la calidad de vida y el acceso a derechos básicos. Observemos cada caso, en Francia, las protestas comenzaron con reclamos estudiantiles por la falta de docentes, el deterioro de la infraestructura escolar, la masificación de las aulas y los cuestionamientos al sistema de acceso universitario. Con el paso de las semanas, las movilizaciones incorporaron demandas más amplias vinculadas al aumento del costo de vida, la pérdida de poder adquisitivo y la percepción de deterioro de los servicios públicos. Sindicatos, trabajadores de distintos sectores e incluso grupos vinculados a anteriores ciclos de protesta social se sumaron a las manifestaciones, convirtiendo al país en uno de los principales focos de conflictividad social del continente. A su vez, en Italia, el malestar se expresó inicialmente a través de movilizaciones estudiantiles contra los recortes en educación, los bajos salarios y la falta de perspectivas para los jóvenes. Posteriormente, el movimiento incorporó reclamos por el aumento general del costo de vida, el encarecimiento de la vivienda y los combustibles. A las protestas se sumaron camioneros, agricultores y pescadores afectados por el incremento de los costos de producción y transporte. En ciudades como Milán, Turín y Bolonia se registraron enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, mientras los sindicatos comenzaron a impulsar convocatorias de huelga general. En simultáneo, en España, la crisis habitacional se convirtió en el principal eje de movilización. El caso de Maricarmen Abascal, una jubilada desalojada tras una fuerte subida del alquiler, se transformó en un símbolo de una problemática más amplia vinculada a la escasez de vivienda asequible, la presión de los alquileres turísticos y el desfase entre salarios y precios inmobiliarios. Las protestas reunieron a jóvenes, familias trabajadoras, inquilinos y organizaciones sociales, extendiéndose a más de cincuenta ciudades. Con el correr de las semanas, el reclamo por la vivienda pasó a representar una crítica general al modelo de acceso a derechos básicos y al aumento del costo de vida. Concurrentemente, en Portugal, la vivienda emergió como el principal factor de conflicto social. Miles de personas se movilizaron en Lisboa, Oporto y otras ciudades para denunciar el aumento sostenido de los alquileres, los desalojos y la dificultad creciente para acceder a una vivienda digna. Las protestas también expresaron el descontento por los salarios estancados frente al incremento del costo de vida y cuestionaron las reformas impulsadas por el Gobierno en materia de alquileres. Acampadas, asambleas populares y movilizaciones masivas convirtieron la cuestión habitacional en el centro del debate político portugués. A su vez, en Grecia, las movilizaciones estuvieron impulsadas por estudiantes, docentes y trabajadores del sector público. Los reclamos combinan el encarecimiento de la vivienda, especialmente en ciudades universitarias, con denuncias sobre la falta de financiación educativa, los bajos salarios docentes y el deterioro de la infraestructura escolar. Las protestas incluyeron acampadas frente al Parlamento en Atenas y huelgas convocadas por sindicatos educativos. Detrás de los reclamos aparece una preocupación compartida por amplios sectores sociales: que la recuperación económica griega no se traduzca en una mejora efectiva de las condiciones de vida. Por su parte, en Albania, las protestas comenzaron alrededor de la oposición a un proyecto inmobiliario y turístico en zonas costeras sensibles, pero rápidamente evolucionaron hacia un cuestionamiento más amplio del gobierno de Edi Rama. Los estudiantes incorporaron demandas por la reducción de las tasas universitarias, mayor inversión educativa, mejores perspectivas laborales y denuncias de corrupción. Las movilizaciones se transformaron en uno de los mayores desafíos políticos para el gobierno albanés en los últimos años y derivaron en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad y episodios de violencia urbana. Asimismo, en Alemania, el malestar social se ha expresado a través de distintos actores. Por un lado, sindicatos y trabajadores protagonizaron movilizaciones contra reformas laborales y previsionales percibidas como una amenaza al Estado de bienestar. Por otro, agricultores y sectores vinculados al transporte mantuvieron protestas contra la reducción de subsidios y medidas fiscales que consideran perjudiciales para su actividad. Aunque el contexto alemán difiere del de los países mediterráneos, también refleja una preocupación creciente por el costo de vida, la protección social y el futuro económico de amplios sectores de la población. Desde esa perspectiva, el problema no sería simplemente que “todo está más caro”, sino que se rompe la expectativa de progreso. Durante décadas, gran parte de los europeos asumió que estudiar, trabajar y esforzarse permitiría vivir mejor que la generación anterior. Cuando esa expectativa desaparece, aparece lo que

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